Feliz y no tan blanca Navidad
Después de una reverenda madrina estos últimos días tengo que hacer un pequeño recuento de lo que ha ocurrido, ya que desde hace como una semana no he dado señales de vida.
Después de mi clase de TI estratégica acabamos medio muertos y nos fuimos a celebrar que terminamos satisfactoriamente a un tour chelero (ya saben, pubs sobran aquí para visitar). Creo que fue la última vez que sali, por que de ahí hasta el 20 de diciembre fue pura friega para acabar el trabajo de base de datos y avanzar lo que más se pudiera en el de seguridad computacional. Lo único que me mantenía vivo era mi esperanza que llegara el 21 de diciembre por que ese día por la tarde estaría en Nueva York.
Desafortunadamente no pude avanzar demasiado en el de seguridad computacional y acabe trabajando en Nueva York del 22 al 25 de diciembre, que era la fecha límite para enviarlo. Así que no pude disfrutar del descanso realmente sino hasta el 26 de diciembre. Entre tanto trabaje con muchisisisimo más ánimo esos días por que estuve con mi media naranja, andando en restaurantes y dando la vuelta.
Para celebrar el 24 nos fuimos a un concierto en el Carnegie Hall, al Rockefeller Center a ver el árbolote de navidad y después a cenar a la casa. Adriana se aventó una cena de chef profesional: ensalada de manzana, pasta y bacalao. Por supesto acompañada de una excelente selección de quesos y vino. He de decir que fue la primera navidad que no pase con mi familia (y ella igual), pero nos dio mucho gusto a ambos pasarla juntos y más en esa ciudad. Lo disfrutamos mucho realmente.
Después de mi clase de TI estratégica acabamos medio muertos y nos fuimos a celebrar que terminamos satisfactoriamente a un tour chelero (ya saben, pubs sobran aquí para visitar). Creo que fue la última vez que sali, por que de ahí hasta el 20 de diciembre fue pura friega para acabar el trabajo de base de datos y avanzar lo que más se pudiera en el de seguridad computacional. Lo único que me mantenía vivo era mi esperanza que llegara el 21 de diciembre por que ese día por la tarde estaría en Nueva York.
Desafortunadamente no pude avanzar demasiado en el de seguridad computacional y acabe trabajando en Nueva York del 22 al 25 de diciembre, que era la fecha límite para enviarlo. Así que no pude disfrutar del descanso realmente sino hasta el 26 de diciembre. Entre tanto trabaje con muchisisisimo más ánimo esos días por que estuve con mi media naranja, andando en restaurantes y dando la vuelta.
Para celebrar el 24 nos fuimos a un concierto en el Carnegie Hall, al Rockefeller Center a ver el árbolote de navidad y después a cenar a la casa. Adriana se aventó una cena de chef profesional: ensalada de manzana, pasta y bacalao. Por supesto acompañada de una excelente selección de quesos y vino. He de decir que fue la primera navidad que no pase con mi familia (y ella igual), pero nos dio mucho gusto a ambos pasarla juntos y más en esa ciudad. Lo disfrutamos mucho realmente.

Y aunque no nevo como yo esperaba y solo un día el clima nos favorecio para ello, debo decir que por mucho esta ha sido la mejor navidad de mi vida. Una ciudad fantástica, la mejor época del año pero sin duda, la sublime compañía de la mujer que amo más que a mi propia vida.
<< Home