Voto en el extranjero
Después de la argumentación técnica (nótese el sarcasmo) que llevaron a cabo nuestros señores diputados, llegaron a la conclusión de que todos los mexicanos en el extranjero van a poder votar en las próximas elecciones presidenciales de julio de este año. Yo me enteré mientras estaba en Nueva York y me decidí a juntar mis papeles en cuanto llegará para enviarlos al IFE.
Al comentar esta situación con diferentes personas, encontré desde indiferencia hasta falta de confianza en las autoridades. Mientras a unos les valía gorro, otros tantos argumentaban que no había a quien irle y algunos otros daban por hecho que se iba a cometer un fraude con esta nueva modalidad de voto. Ante tal panorama me cuestione si valía la pena realizar todo el trámite, por que aparte del tiempo, cuesta mandar una carta certificada como lo solicitó el IFE.
Sin embargo, al reflexionar sobre el hecho y debido a las experiencias que he vivido en este país, concluí que seguiría enviando mi solicitud a pesar de todo. No nos puede valer debido a que es el destino de nuestro país. La figura que más afecta una elección es el abstencionismo (en la última del Estado de México fue del 56 %) ya que no se refleja realmente la preferencia del electorado. ¿Sólo el 44 % se va a animar a participar y decidir la suerte del país?
Por otro lado, puede ser posible que no haya a quien irle. No entraré en discusiones políticas, pero en todo caso si no se está de acuerdo con nadie … ¡¡¡ anulen su voto !!! O mejor aún, voten por ustedes mismos. Pero vayan a expresar precisamente eso en las urnas para que las estadísticas reflejen la contundencia del sentir en el pueblo. Es mejor tener un 56 % de votos nulos o para candidatos no registrados, que tener 56 % de abstencionismo.
Finalmente, también es posible que pueda haber fraude con este método mediante la duplicación o mal manejo de los votos. Aunque después de revisar el procedimiento, tendría que venir desde adentro del IFE por que ellos tienen el control de las listas nominales de población flotante y ultimadamente pueden anular los votos si se encuentran duplicados. La cuestión es que como ciudadanos responsables hay que realizar el procedimiento que dictaron nuestras autoridades y dejar en ellas la responsabilidad de hacer las cosas honesta y transparentemente.
Al final y después de 5 libras que invertí en mandar la solicitud a México, me quedo tranquilo que por mí no va a quedar en estas elecciones la falta de mi voto. Siempre he acudido a ejercer este derecho que me otorga la constitución y no por estar fuera del país dejaré de ejercerlo. Sin embargo, a todos los que si van a estar dentro de territorio nacional en las elecciones los invito a acudir a las urnas. Ya sea a expresar su preferencia por un candidato o simplemente a anular su voto para que no quede en la desierta estadística del abstencionismo. Hagan oir su voz y no dejen de ejercer sus derechos que tanto trabajo ha costado conquistar.
Al comentar esta situación con diferentes personas, encontré desde indiferencia hasta falta de confianza en las autoridades. Mientras a unos les valía gorro, otros tantos argumentaban que no había a quien irle y algunos otros daban por hecho que se iba a cometer un fraude con esta nueva modalidad de voto. Ante tal panorama me cuestione si valía la pena realizar todo el trámite, por que aparte del tiempo, cuesta mandar una carta certificada como lo solicitó el IFE.
Sin embargo, al reflexionar sobre el hecho y debido a las experiencias que he vivido en este país, concluí que seguiría enviando mi solicitud a pesar de todo. No nos puede valer debido a que es el destino de nuestro país. La figura que más afecta una elección es el abstencionismo (en la última del Estado de México fue del 56 %) ya que no se refleja realmente la preferencia del electorado. ¿Sólo el 44 % se va a animar a participar y decidir la suerte del país?
Por otro lado, puede ser posible que no haya a quien irle. No entraré en discusiones políticas, pero en todo caso si no se está de acuerdo con nadie … ¡¡¡ anulen su voto !!! O mejor aún, voten por ustedes mismos. Pero vayan a expresar precisamente eso en las urnas para que las estadísticas reflejen la contundencia del sentir en el pueblo. Es mejor tener un 56 % de votos nulos o para candidatos no registrados, que tener 56 % de abstencionismo.
Finalmente, también es posible que pueda haber fraude con este método mediante la duplicación o mal manejo de los votos. Aunque después de revisar el procedimiento, tendría que venir desde adentro del IFE por que ellos tienen el control de las listas nominales de población flotante y ultimadamente pueden anular los votos si se encuentran duplicados. La cuestión es que como ciudadanos responsables hay que realizar el procedimiento que dictaron nuestras autoridades y dejar en ellas la responsabilidad de hacer las cosas honesta y transparentemente.
Al final y después de 5 libras que invertí en mandar la solicitud a México, me quedo tranquilo que por mí no va a quedar en estas elecciones la falta de mi voto. Siempre he acudido a ejercer este derecho que me otorga la constitución y no por estar fuera del país dejaré de ejercerlo. Sin embargo, a todos los que si van a estar dentro de territorio nacional en las elecciones los invito a acudir a las urnas. Ya sea a expresar su preferencia por un candidato o simplemente a anular su voto para que no quede en la desierta estadística del abstencionismo. Hagan oir su voz y no dejen de ejercer sus derechos que tanto trabajo ha costado conquistar.
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