De amores y amistades
Ayer fue celebrado el día del amor y la amistad tanto en México como en este país anglosajón. Aparte de la mercadotecnia que comenzó hace poco más de 4 semanas cuando apenas estabamos saliendo de navidad, año nuevo y reyes, aquí no se noto mucho la celebración. Probablemente por que no me puse a averiguar o por que andaba muy ocupado, pero sinceramente no noté particularmente un incremento en apapachos, abrazos, besos o regalos ese día.
En mi caso, generalmente nosotros (lease, mi novia y yo) no celebramos el 14 de febrero en su apogeo por que sinceramente todos se lanzan a las calles cual temporada de ofertas. Restaurantes, cines, plazas y cualquier lugar público se retaca de parejas dispuestas a pasar un buen rato entre tanta gente. No concibo todavía que siendo un día en que la pareja debe convivir un poco más de cerca que de costumbre, lo puedan lograr en un gentío como el que se ve en el metro Hidalgo a las 7 am un día cualquiera entre semana.
Sin embargo, esto me trae a comentar un punto que leí en un par de artículos en estos dias. El primero trata sobre las relaciones lejanas, denominadas living apart together. En ellas la pareja no vive junta todos los días y en general solamente los fines de semana es cuando hay oportunidad de verse. Derivado por distintos motivos entre los que destaca el trabajo, el chiste esta en que en este tipo de relaciones hay más calidad de convivencia que en las tradicionales. El reto que muchos no entienden es el vivir separados con un alto grado de fidelidad, cariño y confianza. Incluso se menciona que las conversaciones telefónicas son mejor medio de convivencia que ver televisión juntos por la noche sin interacción.
Me llamó mucho la atención por que yo lo he experimentado en periodos cortos y ahora, pues en uno mucho más largo. El punto es que ayer que se celebró el día del amor, el mío estaba a 4,000 millas de distancia y no me quedo de otra que conformarme con oir su divina voz por el teléfono. A pesar de que quisiera que hubiera estado conmigo (por que la extraño mucho), le pude expresar mis sentimientos y transmitirle mi cariño a pesar de la distancia. Con esto puedo decir que encajo muy bien como ejemplo de este tipo de relaciones. Claro, a pesar de que yo no la veo cada fin de semana, sino cada 3 ó 4 meses.
El segundo artículo trataba del cambio de novios a esposos y los problemas que presentaba esta situación en un principio. Ciertamente en una relación donde no hay un conocimiento profundo de uno con el otro es susceptible de este tipo de situaciones, como por ejemplo lavar los platos, limpiar o cocinar. Sin embargo, puedo preciarme que en un plazo muy corto yo ya lo he experimentado un par de veces durante vacaciones. No me voy a preciar de que pudimos lograrlo a la primera sin ningún roce, pero el punto es que con una convivencia sólida se pueden sortear estos problemas fácilmente.
Sin embargo, el artículo pretendía dar una receta de cocina para que funcionara sin lios inmediatamente. Sinceramente creo que es más necesaria una base sólida para "negociar" las posibles alternativas. Lo pongo entre comillas por que sí hay que llegar a un acuerdo, ya sea implícito o tácito. A todo esto la reflexión en este sentido se centra en que cada pareja es diferente y no hay mejor receta que el conocerse a fondo mutuamente para evitar cualquier situación difícil durante esa primera etapa.
Así pues, con estos dos comentarios hay que plantearnos donde estamos parados con respecto a nuestra pareja y preguntarnos si estuvieramos en esos zapatos si podríamos con el paquete. Por mi parte, yo estoy 110 % seguro de mi relación y estoy ansioso de que pase el tiempo por que en abril me visita la dueña de mi corazón y entonces podremos desquitar todas las celebraciones como esta, donde la hemos tenido que pasar solos mutuamente.
En mi caso, generalmente nosotros (lease, mi novia y yo) no celebramos el 14 de febrero en su apogeo por que sinceramente todos se lanzan a las calles cual temporada de ofertas. Restaurantes, cines, plazas y cualquier lugar público se retaca de parejas dispuestas a pasar un buen rato entre tanta gente. No concibo todavía que siendo un día en que la pareja debe convivir un poco más de cerca que de costumbre, lo puedan lograr en un gentío como el que se ve en el metro Hidalgo a las 7 am un día cualquiera entre semana.
Sin embargo, esto me trae a comentar un punto que leí en un par de artículos en estos dias. El primero trata sobre las relaciones lejanas, denominadas living apart together. En ellas la pareja no vive junta todos los días y en general solamente los fines de semana es cuando hay oportunidad de verse. Derivado por distintos motivos entre los que destaca el trabajo, el chiste esta en que en este tipo de relaciones hay más calidad de convivencia que en las tradicionales. El reto que muchos no entienden es el vivir separados con un alto grado de fidelidad, cariño y confianza. Incluso se menciona que las conversaciones telefónicas son mejor medio de convivencia que ver televisión juntos por la noche sin interacción.
Me llamó mucho la atención por que yo lo he experimentado en periodos cortos y ahora, pues en uno mucho más largo. El punto es que ayer que se celebró el día del amor, el mío estaba a 4,000 millas de distancia y no me quedo de otra que conformarme con oir su divina voz por el teléfono. A pesar de que quisiera que hubiera estado conmigo (por que la extraño mucho), le pude expresar mis sentimientos y transmitirle mi cariño a pesar de la distancia. Con esto puedo decir que encajo muy bien como ejemplo de este tipo de relaciones. Claro, a pesar de que yo no la veo cada fin de semana, sino cada 3 ó 4 meses.
El segundo artículo trataba del cambio de novios a esposos y los problemas que presentaba esta situación en un principio. Ciertamente en una relación donde no hay un conocimiento profundo de uno con el otro es susceptible de este tipo de situaciones, como por ejemplo lavar los platos, limpiar o cocinar. Sin embargo, puedo preciarme que en un plazo muy corto yo ya lo he experimentado un par de veces durante vacaciones. No me voy a preciar de que pudimos lograrlo a la primera sin ningún roce, pero el punto es que con una convivencia sólida se pueden sortear estos problemas fácilmente.
Sin embargo, el artículo pretendía dar una receta de cocina para que funcionara sin lios inmediatamente. Sinceramente creo que es más necesaria una base sólida para "negociar" las posibles alternativas. Lo pongo entre comillas por que sí hay que llegar a un acuerdo, ya sea implícito o tácito. A todo esto la reflexión en este sentido se centra en que cada pareja es diferente y no hay mejor receta que el conocerse a fondo mutuamente para evitar cualquier situación difícil durante esa primera etapa.
Así pues, con estos dos comentarios hay que plantearnos donde estamos parados con respecto a nuestra pareja y preguntarnos si estuvieramos en esos zapatos si podríamos con el paquete. Por mi parte, yo estoy 110 % seguro de mi relación y estoy ansioso de que pase el tiempo por que en abril me visita la dueña de mi corazón y entonces podremos desquitar todas las celebraciones como esta, donde la hemos tenido que pasar solos mutuamente.
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