febrero 04, 2006

La tierra del bardo

Después de algunos contratiempos y malos entendidos hoy realizamos el viaje a Stratford, tierra natal de William Shakespeare. Fue muy ilustrativo aunque no hubo mucho que hacer en tan pequeña ciudad y hasta nos sobró tiempo. Llegamos a las 11:30 y nos dispusimos a recorrer las propiedades que fueron de Shakespeare y que venían incluidas en el precio del viaje.

La primera que visitamos fue la casa donde nació y la que fue de su familia originalmente. Cabe aclarar que ha sido restaurada un par de veces, pero he aquí una foto de ella:





Dentro hay un museo que vale la pena visitar como reseña de la vida de Shakespeare, así como la casa en sí. Es una experiencia diferente ver una propiedad de esa época, sobre todo por que es una de las más grandes que se construyeron. Uno se siente transportado y se deja llevar por pensamientos que emanan de visiones como las que se muestran en el filme “Shakespeare enamorado”. Siempre me ha emocionado pensar cómo habrá sido la vida en esos lugares en esas épocas. Igual me ha sucedido en las ciudades coloniales, las pirámides y otros similares. Pero este fue definitivamente diferente.

Acto seguido visitamos una tienda donde mi madre y la madre de mi novia se volverían locas viendo todo lo que hay. Para muestra un botón en la siguiente imagen:



Toda clase de adornos navideños y figuras de colección. Raro pero cierto que en estas ciudades existen tiendas que se dedican exclusivamente a esto. En México no sobrevivirían a la estacionalidad donde la gente compra solo en determinada época este tipo de productos. Sin embargo, uno de mis compañeros de viaje no resistió la tentación y compro una bonita figura de una pareja bailando de alrededor de 20 cms. de altura.

Después visitamos las otras dos propiedades, que fueron de su hija realmente. Hermosas y diferentes a la primera, pero evocando los mismos pensamientos. Finalmente acudimos a la iglesia principal de la ciudad: Holy Trinity. Ahí visitamos las tumbas de Shakespeare y sus familiares. Lo mejor fue la vista del río Avon detrás de la iglesia, de la cual se puede apreciar en la siguiente imagen:


Finalmente regresamos a la ciudad a comer algo, pasando por los teatros, el canal de la ciudad y algunos otros sitios de interés a la pasada. Como ya no teníamos mucho tiempo acabamos comiendo en el McDonalds local en alrededor de 20 minutos por que el camión salía a las 6 pm y amenazaron con que esta vez sería en punto. Así terminó el sábado y con él la visita a la tierra del más reconocido escritor de Inglaterra, la cual disfrutamos mucho para variar la visión de nuestra amada mini-ciudad.