junio 10, 2006

De carnes, copas y despedidas

Estas últimas semanas parece que algún fenómeno extraño ha estado sucediendo en el Reino Unido debido a que nuevamente hicimos un brinco de 10 grados centígrados como por arte de magia. Pareciera ser que la revolución nos hizo justicia y ha llegado el verano a esta tierra tan lejana de la mano de Dios. Hasta mediados de mayo tuvimos todavía una semana con nublados que no dejaban ver el sol y lluvias ligeras por aquí y por allá. Pero definitivamente parece que nos cambiaron de escenario por que el astro rey no ha dejado de brillar y la temperatura anda por los 23 grados.

Esto hizo realmente saltar a la gente a las calles, ponerse la ropa ligera y tirarse en el pasto en cualquier lado para disfrutar el agradable clima. Motivo por demás para empezar a celebrar las famosas barbecues tan tradicionales en este país. A nosotros se nos había cebado una que acabó en una house party en mi flat, pero esta vez parece que por fin lo logramos y entre la bola de alemanes, asiáticos y mexicanos nos dimos el gusto de realizar un festín carnívoro en Withworth Park con la provisión etílica correspondiente. He de decir que la tarde fue muy agradable y nos quitamos un poco el estrés que traíamos de la semana. También anduve de shorts y playera, cosa que nunca pensé poder hacer al aire libre aquí.

Y hablando de fiestas hay que comentar que nos dimos color que nos estábamos pasando de cucharadas en la tradicional medicina de este país (la chela pues, por que aquí todo se arregla con una chela). Últimamente habíamos estado muy sociables y sobremanera estas dos semanas, así que decidimos pararle a las copas. Sin embargo, llegó la copa del mundo y pues no pudimos hacerle el feo a unas frías que mitigaban el intenso calor (guau, nunca pensé decir eso aquí) y animaban a la concurrencia para recordarle al señor árbitro que fuera a importunar a su progenitora.

Sin embargo, los motivos de tanta copa eran las despedidas de la gente que ya se va de Manchester por que termina los estudios de licenciatura. El lunes pasado hubo una cena en honor de una compañera española que conocemos, el miércoles hubo una fiesta en la capilla donde varios se despidieron y el viernes fuimos al pub a tomar un par de tragos con otra compañera que se retira de las tierras inglesas. Es raro, pero me puso a pensar en el tiempo que uno tarda en construir amistades y lo rápido que se pueden escapar de las manos.

Reflexionando sobre este punto concluí que yo estaré en el mismo caso en aproximadamente 3 meses. Tendré que dejar a mis cuates, la ciudad que me alojó por un año y volver a empezar de nuevo en mi México lindo y querido (parafraseando a Jorge Negrete). Ya veremos que sucede, pero en el inter me tengo que ir preparando para cambiar de nuevo de costumbres, de gente, de clima y de lado de conducir en la calle. Por lo pronto seguiremos festejando la copa del mundo esperando que nuestra selección haga un papel decoroso y con la posibilidad de hacer otra barbecue para continuar las despedidas.